Dramatizaciones para mi Escuela
Dramatizaciones para mi Escuela
Código del producto: drama 01
Disponibilidad: En stock
$10.00

 

‘Dramatizaciones para mi Escuela’ es una obra costumbrista de drama y comedia que exalta las costumbres propias de lo rural y del folclor costarricense. Contiene 17 dramas.

Su paso por las tablas del escenario en la Compañía Vindas & García enamoró al dramaturgo, cuentista, historiador y poeta Rafael Ángel Argüello de la posibilidad de representar, por medio de actores en un escenario y ante un público espectador, su cosmovisión de la sociedad costarricense. 

En las obras dramáticas del profesor Argüello, se evidencia una temática variada. Encontramos comedia, tragedia, drama (tragicomedia) y vida cotidiana.  Sin embargo, la mayoría de sus obras para teatro tienen un elemento en común: me refiero al público para el que fueron escritas.   Este aspecto se pone de manifiesto en su principal libro en este género "Dramatizaciones para mi Escuela", obra de drama y comedia para las escuelas rurales, que sobrepone la figura del campesino como personaje principal.  Aún más, la mímica, el vestuario, los muebles, las decoraciones y todo aquello que ayuda a reproducir en vivo sus escenas, contienen ese elemento costumbrista, característico del folclor costarricense. 

Rafael Ángel es pues, el dramaturgo del costumbrismo costarricense, aunque él, exclamase en el prólogo de uno de sus libros: - "No soy, ni pretendo ser dramaturgo".

En 1967 "Dramatizaciones para mi Escuela" fue toda una novedad que efectivamente llenó una necesidad: dramas costumbristas cómicos y de diversa índole para las escuelas del país.    Hacía mucho tiempo que no se presentaba una obra así, desde publicaciones como "El Granuja" de Víctor Manuel Elizondo (1936), "El teatro de los niños" de Aida Fernández de Montagné (1939) y "El mundo de los niños" de Albertina Flettis de Ramírez (1944).  "Dramatizaciones para mi Escuela" del profesor Rafael Ángel Argüello Contreras (1967) vino a contribuir y auxiliar a los educadores costarricenses.  José Ma. Chaverri Picado, ex Oficial Mayor del Ministerio de Educación Pública y exsecretario General de ANDE, escribiría del autor:

"El Profesor don Rafael Ángel Argüello realizó una labor de excepcional  importancia en el ámbito rural, la cual abarcó todos los aspectos que requiere un tipo de trabajo de esa naturaleza.  En el campo de la recreación su labor fue fructífera, ya que no solamente se limitó a poner en práctica lo que tradicionalmente se había hecho, sino que escribió pequeñas obras teatrales las cuales merecieron el aplauso de todos cuantos tuvimos la oportunidad de conocerlas.  Posteriormente, y en disfrute de la merecida pensión, ha continuado produciendo ese tipo de literatura".

Ese libro suscitó que su amigo el poeta y exministro de Educación Hernán Zamora Elizondo escribiera:

"Un precioso auxiliar de la educación del idioma será este libro del profesor Argüello.  Porque a los maestros les cuesta trabajo encontrar dramatizaciones apropiadas a sus labores docentes, y al mismo tiempo porque la dramatización es un factor de primordial importancia en las tareas de la educación lingüística.

La lengua es comprensión, pero también expresión, y las representaciones de teatro escolar ofrecen ejercitación en ambas labores lingüísticas: obligan a expresar correcta y animadamente para ser a la vez comprendidas.  La dramatización, es pues, un arma de doble filo en la lucha contra la torpeza idiomática.

Ojalá sea este libro bien aprovechado por los maestros, quienes pueden  llevar a su escuela, con su auxilio, alegría para las almas infantiles y destreza lingüística que no es otra cosa que destreza intelectual".

Argüello Contreras, como costumbrista, exalta las costumbres propias de lo  rural, y generalmente escogió los estratos medios y medios bajos como personajes centrales.  En su drama titulado "El Campesino", el escenario presenta un campo de cultivos en el que hay algunos troncos de árbol utilizando sencillos materiales como un hacha, troncos secos, calabazo, tinaja y alforjas de metate. El vestuario era sumamente sencillo, al estilo del delantal de mezclilla que caracteriza a pocos personajes: Ciriaco, jefe de hogar; Gerundia, su esposa y ama de casa; y a Chori, el hijo. 

(…)"Ciriaco     - Te has equivocado,  ningún trabajador puede estar contento.  Si todos están como yo; sólo calambres,  escalofríos, dolor de huesos,  quemadas las manos, flojas las rodillas, con paludismo, jorobado, con un empacho en la paleta y si es el cajón de los títeres, ni para que te cuento!  (Se tuerce y bosteza).  Todavía,  como si fuera poco,  el sábado como voy a mercar el comestible, se me van los tarros de un lado.

        Gerundia - Calma, calma, Ciriaco.  Algún día te quitás de eso.

        Ciriaco     - Sí,  cuando yo muera!

        Chori       - No papá, cuando yo sea grande.

        Gerundia - Sí, cuando tú seas grande,  tengo la esperanza de que estudiarás y nos ayudarás económicamente.  Yo conseguiré auxilio para pagar los gastos de tu instrucción.  De esa manera no te verás triste como tu padre.

        Ciriaco     -No es sólo triste, sino amargado.  (Se pone a trabajar)". (…)

"El Campesino" es un pequeño texto narrativo que logra reunir varias historias que relatan la vida de una familia "trabajadora" del campo, cuyo jefe de hogar, Ciriaco, representa la queja social del trabajador amargado por una larga jornada con pocas ganancias.  En este sentido, la obra de Argüello, también es, de denuncia social llevada implícita a las tablas del escenario.

Junto con su esposa la maestra normalista Delia Rodríguez Villegas, presentaban de vez en cuando las famosas "veladas", que eran obras teatrales en horario vespertino y nocturno, mediante las cuales hablaban del mundo exterior e interior del ser humano. Efraín Hernández, ex Director del Instituto de Formación del Magisterio Nacional comentó en una oportunidad:

"Conocí algunos de esos trabajos y tuve la oportunidad de estar presente en varias de las veladas de su "grupo teatral" que ofrecía al público, pudiendo observar cómo la gente reía y se mostraba contenta con las dramatizaciones que don Rafael había escrito para ellos (…) había sencillez, espontaneidad y cumplían con uno de los objetivos del teatro rural, cual es el de recrear y realmente me llenaba de satisfacción ver como aquellas gentes cansadas de la ruda labor cotidiana reían presenciando las dramatizaciones de don Rafael".

En sus veladas, los hechos y los personajes se describían con gran detalle, se recurría a la ironía, se evidenciaban los patrones morales religiosos y siempre existió de parte del autor, en todas sus obras una intención moralizante y crítica. Manuel A. González Flores, exadministrador General de Enseñanza del MEP manifestó al respecto:

"He tenido la grata oportunidad de asistir a la presentación de varias de las obras contenidas en ese libro, con muy feliz resultado".

En general, como norma del costumbrismo, los títulos anuncian el tema principal.

Escribe una opinión

Tu nombre:


Tu opinión: Nota: HTML no es traducible!

Puntuación: Malo           Bueno

Introduce el código en la casilla inferior: